çEn mi consulta, todos mis pacientes tienen problemas hepáticos, aunque algunos con unos síntomas y otros con otros síntomas distintos.
La mayoría de ellos tratan de tomar medicamentos para eliminar o reducir estos síntomas pero no ven mejoría.
Como especialista en la Terapia de la Dra. Hulda Clark, antes de aplicar un tratamiento, tengo que testar el organismo a través de la saliva, con el “Sincrómetro” para detectar la causa real de la patología.
Como os prometí en este artículo os comentaré el por qué limpiar el Hígado, pero os daré unos consejos a tener en cuenta antes de llevar a cabo la limpieza hepática.
La principal razón es la de devolver a este órgano su capacidad de limpieza y detoxificación del organismo. Asimismo, se limpiará la vesícula de los muchos cálculos biliares que contiene y que están llenos de patógenos, con lo cual son focos de reinfección continua.
Aunque tenga los niveles de transaminasa normales, no significa que su hígado funcione bien, estos valores indican si hay o no destrucción hepática, lo que no quiere decir es que su hígado esté limpio y funcionando correctamente. El Hígado se encuentra siempre sobrecargado, de tanta acumulación de residuos, patógenos, toxinas, etc.
La Bilis no se limita a emulsionar las grasas en el intestino, sino que es un agente antibacteriano del tubo digestivo, además de estimular los movimientos peristálticos.
Las personas con problemas hepáticos o pereza vesicular tienen una gran producción de gases y estreñimiento. Por lo que el colesterol contenido en la bilis se va sedimentando, formando cálculos que dificultan aún más el drenaje biliar, lo que produce el estancamiento del flujo de bilis con un estado de congestión hepática como consecuencia.
Detrás de muchos casos de dermatitis, dolores articulares, cansancio, malas digestiones, jaquecas, depresión, sinusitis, pérdida de cabello, manchas en la piel, encías sangrantes, durezas en la planta del pie, bolsas debajo de los ojos, arrugas en la frente y otras muchas dolencias se encuentra un hígado congestionado.
En los conductos hepáticos también se forman cálculos. El Hígado no es un órgano macizo, sino que está formado de numerosos conductos. Cuando un cálculo queda atrapado en medio de uno de estos impide el drenaje de todos los lóbulos hepáticos adyacentes, con malas consecuencias para todo el organismo.
¿Por qué la medicina convencional no puede diagnosticar las cientos o miles de piedras acumuladas en el Hígado? Esto es debido a que la mayoría de ellas suelen tener la misma densidad que nuestros tejidos. Para verlas deberían contener calcificaciones y por eso no se observan en pruebas como ultrasonidos, resonancias magnéticas o rayos X. Por el contrario, las que están acumuladas en la vesícula sí pueden verse en estas pruebas, por ser más densas y contener calcificaciones.
Consejos antes de hacer la limpieza de Hígado:
- Si la función renal está alterada. Como la presencia de albúmina en la orina, no se deberá realizar la limpieza hepática.
- No debe de haber obstrucción intestinal antes de realizarla.
- Si está enfermo o convaleciente tampoco porque estará débil y la limpieza requiere energía.
La presencia de cálculos en Hígado y Vesícula altera el equilibrio entre los órganos internos y afecta:
- Latidos cardíacos
- Regulación de la presión sanguínea
- Regulación del pH
- Regulación hormonal
- Formación de células sanguíneas
- Equilibrio sodio/potasio
Los tratamientos naturales que traten de mejorar la función hepática, como el Cardo Mariano, Alcachofa o Desmodium, no serán suficientes si no contribuyen a la excreción de los cálculos y barros biliares. Ya que se centran en los hepatocitos y se olvidan de los conductos biliares.
Las personas a las que se les haya extirpado la Vesícula pueden hacer la Limpieza Hepática.
Las posibles causas de formación de cálculos hepáticos son:
- Ingesta de Caseina (proteína de los lácteos)
- Consumo elevado de azúcar y fructosa (incluidos: miel, melaza, siropes…)
- Déficit de Aminoácidos azufrados como cisteína, metionina, taurina…
- Exceso de carnes (cerdo, ternera, pavo, pollo), lácteos, café, chocolate, huevos, refrescos…
- Dieta baja en grasas
- Ingesta de alcohol
- Estreñimiento (cuando el alimento permanece más de 24 horas en el organismo)
- Diabetes
- Exceso de Estrógenos (inhiben la síntesis de Taurina)
- Terapias hormonales
- Uso de anticonceptivos
- Ejercicio excesivo (por continuas deshidrataciones)
- Sedentarismo
- Pérdida rápida de peso
- Ingesta de Flúor: agua, dentífricos, té, vacunas, sal.
- Ingesta de Clofibratos (medicamento usado para disminuir los triglicéridos)
En el próximo artículo os detallaré el Protocolo de la Limpieza Hepática.



