SISTEMA DIGESTIVO
En mi consulta, la mayoría de mis pacientes tienen enfermedades de origen intestinal como: migrañas, halitosis, cansancio, dermatitis, trastornos hepáticos, asma, sinusitis, trastornos del sistema reproductor…
Son enfermedades que pueden tener su origen en la disfunción de la absorción intestinal. Aunque el origen fuese distinto cualquier enfermedad se verá empeorada por un exceso de la permeabilidad intestinal.
Como especialista en la Terapia de la Dra. Hulda Clark, antes de aplicar un tratamiento, tengo que testar el organismo a través de la saliva, con el “Sincrómetro” para detectar la causa real de la patología. ¿A qué se debe la mala salud intestinal?
Los agentes causantes están muy extendidos, el exceso de permeabilidad intestinal afecta ya a la mayor parte de la población mundial. Se debe a los siguientes factores:
- Flora intestinal putrefacta con bacterias gram-negativas.
- Parásitos y hongos
- Tóxicos
- Alimentos mal digeridos, y otros factores alimenticios y carenciales.
Una de las causas determinantes son los Parásitos, ya que lesionan la mucosa intestinal para succionar sangre hasta tal punto que provocan anemia. Producen sustancias tóxicas con actividad proinflamatoria y consumen los nutrientes vitales por lo que producen carencias nutricionales. Entre los parásitos más problemáticos están los Ascaris, ya que se aferran a la mucosa intestinal, vertiendo todo tipo de tóxicos, que oxidan nutrientes como la Vit. C e inhiben la actividad de la Vit. D.
Las causas del exceso de la permeabilidad intestinal:
Los antígenos son sustancias que promueven la formación de anticuerpos (proteínas producidas por el sistema inmune para defenderse cuando detecta estos antígenos). Nuestro sistema inmune los reconoce como sustancias dañinas y peligrosas, como una amenaza para el cuerpo.
La mayoría de los antígenos son proteínas, es decir cadenas de aminoácidos. Cuando un anticuerpo se une a un antígeno, lo hace siempre en el mismo eslabón de la cadena. El sistema inmune puede atacar a las proteínas del organismo por confundirlas con antígenos alimentarios o bacterianos.
Otro fenómeno similar ocurre con los microbios que adoptan la misma composición orgánica de su huésped para pasar desapercibidos. El sistema inmune los reconoce y lucha contra ellos, pero atacando también los propios tejidos corporales irritados.
Numerosas bacterias contienen proteínas similares a las del organismo humano y si éstas pasan a la circulación sanguínea por un exceso de permeabilidad intestinal, el sistema inmune reacciona afectando a los tejidos que contengan las mismas proteínas.
Por ejemplo, la “Espondilitis Anquilosante y la Enfermedad de Crohn” se deben a la existencia de la bacteria Klebsiella Pneumoniae en el tracto digestivo.
Esta bacteria contiene una proteína muy similar a las proteínas de las articulaciones vertebrales y a la mucosa intestinal. Estos son dos casos claros de enfermedades causados por patógenos.
Funciones del Intestino Delgado:
La función más conocida es la absorción de los nutrientes de los alimentos, pero existe otra función igual o más importante que es la excreción de los tóxicos. La mucosa intestinal tiene la capacidad de excretar sustancias radio acticas y metales pesados, como el plomo, expulsándolos fuera del cuerpo junto con las heces.
El desarrollo de la digestión y de la absorción dependen del contacto del alimento con las paredes intestinales, a través de numerosos pliegues, vellosidades intestinales, con una superficie equivalente a la de un campo de tenis.
Cuando la mucosa intestinal está sana solo los nutrientes preparados para pasar al torrente sanguíneo podrán atravesarla.
Por estrés, alimentación inadecuada y otros factores la mucosa se altera. Los nutrientes no se absorben correctamente y los patógenos, antígenos y otros tóxicos consiguen atravesarla.
Es aquí donde empiezan los problemas de salud, que primero producen una sobrecarga hepática, ya que es el Hígado que se encarga de neutralizar los tóxicos procedentes del tubo digestivo.
Con el tiempo, el constante flujo de tóxicos en sangre promueve la disfunción de otros órganos.
Este proceso nos explica como muchas personas sufren diferentes trastornos como sinusitis, cistitis, reumatismos, depresión, diabetes, migrañas etc… pero no son más que manifestaciones diferentes de un mismo proceso, la toxemia de origen intestinal.



