LOS TÓXICOS EN BOCA

Además de evitar tóxicos procedentes de agua, alimentos, etc., otro paso que debemos dar es el de ir a un dentista para que nos sustituya los empastes metálicos (amalgamas) por otros que no contengan metales ni tóxicos.

Es preferible acudir a un dentista holístico, ya que muchos dentistas siguen opinando erróneamente que las amalgamas no son nocivas. Podríamos decir que estas amalgamas son la segunda causa más importante de intoxicación después del agua.

En los próximos artículos, ahondaremos en el tema de los Metales Pesados. De momento, nos limitaremos a los que encontramos en la boca.

Las amalgamas dentales contienen Mercurio, Talio, Lantánidos y otros 70 más. Entre los innumerables problemas que causan los Metales Pesados, unos de ellos es impedir la absorción de minerales necesarios para el correcto funcionamiento orgánico, ya que compiten con ellos en su absorción. Además causan desajustes hormonales, alérgicos y de inmunodepresión.

Las intoxicaciones son lentas y paulatinas y son más frecuentes que las intoxicaciones agudas. Los efectos que causan en nuestra salud son muy destructivos y no han sido tenidos en cuenta por los profesionales de la salud.

¿Por qué los Metales Pesados son tan peligrosos?

–         Los Metales  Pesados catalizan reacciones de oxidación y por tanto estimulan la producción de radicales libres.

–         Impiden la absorción de minerales y elementos traza, necesarios para las reacciones enzimáticas, causando así innumerables bloqueos metabólicos.

–         Pueden cambiar la estructura de las proteínas y, por supuesto, de los anticuerpos de nuestro sistema inmunológico.

–         Las estructuras lipídicas, que están presentes en todas las células, pueden modificarse, por lo que la entrada y salida de nutrientes puede verse perjudicada.

La intoxicación subclínica por Metales Pesados es cada vez más la causa de múltiples trastornos.

Aunque la denominación “Metales Pesados” se halla muy extendida, otros minerales cuya densidad es menor de 5gr./mm3 (densidad a partir de la cual se considera que un mestal es pesado), como el Berilio, Aluminio o Titanio son también marcadamente tóxicos. La intoxicación por Metales Pesados se puede definir como una acumulación excesiva de metales en los tejidos, los cuales producen daños en el organismo por los siguientes motivos.

–         Interaccionan con metales esenciales por similitud eléctrica.

–         Forman complejos metal-proteína con inactivación de su función ( pudiendo afectar también a las hormonas).

–         Producen inhibición enzimática de proteínas con grupos SH-.

–         Afectan a la correcta función de los orgánulos celulares: mitocondrias, lisosomas, microbúbulos…

Los Metales Pesados compiten son los minerales dada su similitud. Igualmente reemplazan a los minerales esenciales como el magnesio, el zinc, el cobre, el molibdeno o el manganeso, pero son incapaces de activar la función enzimática, por lo que el resultado es la inhibición enzimática y las consecuencias son desastrosas.

La Dra. Hulda Clark no da un ejemplo:  la Enfermedad de Alzheimer, que se caracteriza por un aumento de los niveles de Aluminio en el organismo, especialmente en el cerebro. Ello resulta en una inhibición de las enzimas glucolíticas encargadas de degradar la glucosa para obtener ATP. Finalmente, las neuronas no reciben suficiente energía, disminuyendo su actividad y por último mueren de hambre.

Este es sólo un ejemplo entre docenas de casos existentes de inhibiciones enzimáticas. Cualquier inhibición enzimática de una ruta metabólica principal  tendrá consecuencias realmente desastrosas.

Otros ejemplos son las enzimas productoras de energía que forman parte de la glucólisis del ciclo de Krebs, las que forman parte de la cadena de transporte de electrones…

Seguiremos hablando de los Metales Pesados en el siguiente artículo…