En la medicina general niegan la posibilidad de que parásitos típicos de animales nos puedan infectar. Sin embargo, la realidad muestra casos como el de la Dirofilia Immitis (parásito del perro) que infecta al hombre aunque supuestamente sea exclusiva del perro.

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En la medicina general niegan la posibilidad de que parásitos típicos de animales nos puedan infectar. Sin embargo, la realidad muestra casos como el de la Dirofilia Immitis (parásito del perro) que infecta al hombre aunque supuestamente sea exclusiva del perro.

Asimismo afirman que existen parásitos propios de ciertos lugares del planeta, un hecho inverosímil en la era en la que vivimos, donde personas y animales viajan por todo el mundo.

También evalúan que no puede haber infección de ciertos parásitos que suelen contagiar normalmente a través de picaduras, sin haber sido picado por el insecto. Pero no es exacto ya que puede producirse una infección por múltiples vías, además de por las aceptadas oficialmente, como los Tripanosomas (Enfermedad del sueño) o los Plasmodiums de la Malaria (transmitidos por un mosquito o por una mosca).

Las parasitosis no afectan únicamente las zonas tropicales, existen muchas formas de transmisión parasitaria.
Igualmente la presencia en el organismo de un determinado parásito no implica que se sufra el cuadro sintomático asociado al mismo.

Por ejemplo, cuando testo el organismo a través de la saliva, con el “Sincrómetro”, para detectar la causa real de las enfermedades de mis pacientes, detecto la presencia del Plasmodium Malaria entre otros parásitos más, pero aunque albergue este parásito, no ha tenido fiebre durante años. Pero sin embargo este parásito puede estar produciendo molestias no específicas sin que se dé con el origen del trastorno.

Los parásitos que penetran en nuestro organismo pueden producir daño o no producirlo (por el momento)

No todos los organismos infectados están enfermos en el presente

Pero sí todas las personas enfermas están infectadas

4La Dra. Clark descubrió que los parásitos son los principales causantes de las infecciones víricas y bacterianas.
Comparémoslo a una especie de “Caballo de Troya” que introduce en el huésped una multitud de microorganismos hostiles.

El tratamiento para eliminar estos patógenos debe ser realizado de forma integral y no como lo establecen en la medicina convencional ignorando que muchos patógenos son simplemente la punta del iceberg de un proceso mucho más complejo.
Dirigir un tratamiento solo contra un virus o una bacteria es poco inteligente, puesto que los patógenos actúan en equipo.

La desparasitación es la base de cualquier terapia destinada a combatir cualquier tipo de infección, porque los parásitos llevan en su interior bacterias y estas a su vez contienen virus.

Numerosas enfermedades son consideradas “de origen desconocido” por la medicina convencional, pero en realidad son de etiología parasitaria, bacteriana o vírica.

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Entre las distintas patologías que he descrito en los distintos artículos de este blog, muchas de ellas son denominadas “autoinmunes”, afectan a una gran parte de la población y cada vez son más comunes. Hasta ahora se han considerado como incurables y que su tratamiento solamente podía ser paliativo.

En mi próximo artículo, desde la perspectiva de la Terapia Clark veremos cómo esto no es así y que si bien existe un camino para evitar el dolor y el sufrimiento.