LAS PATOLOGÍAS AUTOINMUNES

Desde la perspectiva de la Terapia Clark vamos a ver cómo las enfermedades autoinmunes no son incurables y que sí existe un camino para la recuperación de la salud en estas patologías.

La definición de enfermedad autoinmune es aquella en la que se observa un ataque inmunitario  hacia las células del propio organismo.

Se dividen en 2 grupos: las que implican desórdenes multiorgánicos o sistémicos y las que sólo implican la disfunción de un órgano específico.

Enfermedades autoinmunes sistémicas:

–         Artritis reumatoide, algunas dermatitis, Enfermedad de Behçet, Esclerodermia, Esclerosis Múltiple, Esclerosis Lateral Amiotrófica, Enfermedad de Kawasaki, Espondiloartropatía, Fibromialgia, Fiebre Reumática, Granulomatosis de Wegener, Lupus Eritematoso Sistémico, Poliomiositis y Dermatomiositis, Psoriasis, Púrpura Trombocitopénica, Sarcoidosis, Síndrome de fatiga Crónica, Síndrome de Guillain-Barré, Síndrome de Sjögren, Vasculitis Sistémica, Vitíligo.

Enfermedades autoinmunes de un órgano específico:

–         Alopecia aerata, Anemia perniciosa, Atrofia Gástrica, Cirrosis biliar primaria, Colangitis Esclerosante  primaria, Colitis Ulcerosa, Dabetes Mellitus tipo I, Enfermedad Celíaca, Enf. de Basedow,  Enf. de Crohn,  Enf. de Graves, Hepatitis autoinmune, Miastenia Gravis, Neuropatía, Oftalmia simpática, Pénfigo vulgar, Síndrome de Miller-Fisher, Tiroiditis de Hashimoto, Uveítis.

Lo que solemos oír es que  estas patologías están causadas por un sistema inmunológico que “se vuelve loco” y ataca a los tejidos. Pero no es la verdadera causa, son los síntomas de estos desordenes orgánicos.

Pero, ¿por qué se comporta de esta forma el sistema inmune? La medicina convencional no sabe qué responder, y siempre tiene la misma respuesta “… de etiología desconocida”.

La medicina biológica descubrió, hace ya casi medio siglo, que la verdadera naturaleza de todos estos desórdenes autoinmunes es de origen infeccioso.  Virus, bacterias, parásitos, hongos y protozoos están siempre presentes en estas patologías. 

Un patógeno  puede hallarse en un sujeto sano sin producir daños aparentes, pero en otro individuo puede estar perturbando el normal funcionamiento del organismo.

Un mismo patógeno puede causar distintas enfermedades, dependiendo de la individualidad bioquímica de la persona y del órgano en el que se localiza.

En todos los casos de patología autoinmune, así como en otras enfermedades degenerativas, SIEMPRE encontramos bacterias del género Mycoplasma (insensibles a la mayoría de los antibióticos convencionales), así como Amebas, Fasciolopsis Buski, Fasciola Jepática, Clonorchis Sinensis, Ascaris, y otras cepas bacterianas, Shigellas, Estreptococos, Estafilococos… Y otro muchos patógenos están implicados en los procesos autoinmunes.

Las bacterias Mycoplasma desempeñan un papel fundamental en TODAS las enfermedades autoinmunes, así como ciertas cepas parasitarias y amebianas. No existe un patógeno específica para cada enfermedad.

SIEMPRE hay un conjunto de diversas bacterias, virus, parásitos y hongos obrando simultáneamente. En la flora intestinal, numerosos patógenos presente de forma habitual como Clostridium, Klebsiella, Esherichia, Proteus, aparentemente inocuos, repercuten de manera muy negativa es estos procesos.

Los patógenos son capaces de provocar una respuesta inmunológica que afecta a los tejidos del organsimo.

En el próximo artículo detallaré los distintos y numerosos mecanismos que inician este fenómeno.

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